Mi?rcoles, 07 de noviembre de 2012

La escena representada es exactamente la de la liturgia del funeral en el justo momento en que los santos se inclinan para depositar personalmente el cuerpo en la tumba. Don Gonzalo viste armadura de caballero del siglo de oro con asombrosos juegos de brillos y reflejos espectaculares de los rostros cercanos.

Las vistiduras litúrgicas causan asombro por su resolución, desde la transparencia en la sobrepelliz del clerigo, prodigio de la pincelada diluida a base de aceite, hasta los bordados en oro y seda, de Agustín y Esteban en cuya dalmática introduce el cuadro dentro del cuadro con la escena de su martirio. Los personajes,ataviados según la moda española, son autenticos relatos de sus coetáneos llenos de realismo.

El niño que señala a los protagonistas del suceso, resulta ser Jorge Manuel, el hijo del pintor. El propio pintor se autorretrata en el rostro que míra al espectador tras la figura del caballero de la orden de Santiago que abre sus manos. En la parte alta el Greco sintetizó las ideas de la contrarreforma y el Concilio de Trento: el reconocimiento de las buenas obras y la glorificación de los santos y su papel como intercesores ante Jesucristo, supremo juez.

Un ángel asciende llevando entre sus brazos la figura nebulosa del alma de don Gonzalo hasta Cristo que extiende su diestra como señal de salvación.

Hablamos claro de: El entierro del Señor de Orgaz.

Toledo, Visitas Guiadas en Farol de Guía


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