Jueves, 13 de septiembre de 2012

Presentamos en Farol de Guía, nuestra escapada a la ciudad monumental de Toledo. En ella queremos mostrar en todo un periplo por distintos artículos, como hemos desarrollado nuestra corta visita a esta ciudad histórica la cual nos deja con un sabor de boca intenso, pero faltos de más, con lo que se presume que en una nueva temporada tendremos que volver...

La ciudad de Toledo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, está enclavada en un promontorio rocoso rodeado por el río Tajo en pleno centro de España, a escasos 70 kilómetros de la capital, Madrid.

 

Considerada por muchos como una Segunda Roma, Toledo no deja de ser una ciudad única. Única en sus detalles, su historia, su cultura y su encanto. Las tres culturas de las tres religiones monoteístas -la musulmana, la hebrea y la cristiana- dejaron su huella en esta peñascosa pesadumbre y cuna de civilizaciones -como decía Cervantes- abrazada el Tajo, testigo de la impronta de todos los pueblos de la Península Ibérica.

A lo largo de los siglos, la capital de Castilla-La Mancha ha sabido conservar un patrimonio arquitectónico, artístico y urbano milenario e inigualable.

Iglesias, sinagogas, mezquitas, conventos, murallas, puentes, torreones y un sinfin de combinaciones culturales y artísticas que guardan sus edificios hacen de Toledo un museo al descubierto singular.

Perderse entre sus estrechas callejuelas, plazas y jardines convierten su visita en una experiencia sin comparación. Hecha para caminar por sus largas cuestas y mirar sobre su horizonte, sobre Toledo se levantan un buen número de monumentos, rodeados de inolvidables rincones y espacios que despiertan sensaciones a ojos de quienes la visitan y de quienes tienen la suerte de vivir en ella.

 

Adéntrese, busque, pregunte... y si puede, una recomendación: piérdase por sus calles.

 

Toledo tiene mucho que ver.



Fotos: Javier Tortosa. Textos:http://www.toledo-turismo.com/


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