Jueves, 13 de enero de 2011

?En realidad, todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios.? Juan Pablo II

Nada en nuestra vida pasa por?casualidad, sino porque Dios tiene previsto grandes cosas para cada uno de nosotros. Es m?s, me atrevo a afirmar con?certeza, la experiencia de mi vida avala esta afirmaci?n, que cada persona que encontramos en nuestro camino, cada acontecimiento ?casual? que ocurre en nuestra vida, los ?xitos, los fracasos, las humillaciones, las alegr?as,?tienen su raz?n de ser: nuestra felicidad.

Es verdad que muchas veces cerramos los ojos del coraz?n para no ver, o no entendemos sus se?ales que nos marcan el camino elegido por Dios para cada uno de nosotros, o incluso, infravaloramos la trascendencia de las mismas. Pero una cosa es cierta: Todo es para bien. A lo que me gustar?a a?adir: Y lo mejor est? todav?a por llegar.? De hecho, la ?casualidad? de que el mismo d?a que se inaugura ?en Madrid el Encuentro Preparatorio para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ Madrid 2011), el Consejo Cardenalicio?para las Causas de los Santos del Vaticano d? el visto bueno al milagro atribuido a Juan Pablo II para su pronta beatificaci?n, me causa una alegr?a y una expectaci?n inmensa. M?s a?n, cuando el cardenal Rylco, Presidente del consejo pontificio para los laicos, a su llegada a El Escorial, declar?: "Gracias a la labor de Juan Pablo II, la iglesia ha descubierto su rostro joven?


?Bendita casualidad!

Y al instante, por ?casualidad?, han vuelto a resonar en mis o?dos ─ ten?a por entonces unos veinte a?os ─ las primeras palabras que nos dirigi? Juan Pablo II, reci?n estrenado su pontificado: ?Vosotros, j?venes, sois la esperanza de la Iglesia y del mundo. Vosotros sois mi esperanza."?

A?os m?s tarde, ?el Papa de los j?venes? nos recordaba en Paris: ?Os lo puedo confiar: Dios me ha dado la gracia de amar con pasi?n a los j?venes, ciertamente diversos de un pa?s a otro, pero muy parecidos en sus entusiasmos y en sus decepciones, en sus aspiraciones y en su generosidad (?) porque la juventud es en todas partes, hoy como ayer, portadora de grandes esperanzas para el mundo y para la Iglesia.? (Parque de los Pr?ncipes, Par?s, 1 de junio de 1980)

Y como en un susurro, continuaba dici?ndonos: ?Me alegra (alegr?is) los ojos y hace (hac?is) palpitar mi coraz?n?.

He de confesar que estas palabras de agradecimiento, de confianza y de entusiasmo hacia la juventud, me cautivaron. Es m?s, su f?rrea apuesta por los j?venes, su continua predilecci?n por nosotros, se convirti?, como por ?smosis, en parte de m?, de mi forma de ser, de pensar y de actuar.

Es m?s, ahora que nadie nos oye, tengo que confesar que fueron sus palabras, sus gestos, su sonrisa y su mirada lo que me anim? a plantearme en serio y, por qu? no decirlo, con cierto orgullo, mi vida, mi formaci?n, mi compromiso, mis luchas. De ah? que los j?venes de hoy sean mi ojito derecho, mi debilidad, mi gran pasi?n, mi apuesta exigente.

En definitiva. Como se?al? Juan Pablo II?en su Carta a los J?venes, con motivo del?A?o Internacional de la Juventud, (1985): ?Vosotros sois la juventud de las naciones y de la sociedad, la juventud de cada familia y de toda la humanidad. Vosotros sois tambi?n la juventud de la Iglesia.

Todos miramos hacia vosotros, porque todos nosotros en cierto sentido volvemos a ser j?venes constantemente gracias a vosotros. Por eso, vuestra juventud no es s?lo algo vuestro, algo personal o de una generaci?n, sino algo que pertenece al conjunto de ese espacio que cada hombre recorre en el itinerario de su vida, y es a la vez un bien especial de todos. Un bien de la humanidad misma.

En vosotros est? la esperanza, porque pertenec?is al futuro, y el futuro os pertenece?

Fuente: Ecclesia


Publicado por javiertortosa @ 14:00  | Enlaces en la Web
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios