Mi?rcoles, 11 de agosto de 2010

Este a?o el 15 de agosto coincide con el domingo, el D?a del Se?or resucitado. Es una fiesta luminosa que entronca perfectamente con la celebraci?n dominical en honor de Jes?s resucitado. Es la Pascua de Maria, el paso de este mundo, a la gloria en cuerpo y alma. Muchas cristianas celebran hoy su fiesta onom?stica y muchos pueblos, villas y ciudades de nuestra tierra celebran hoy su fiesta mayor, en medio de agosto.

En medio del verano, celebremos con gozo esta fiesta. Y si es la fiesta mayor de nuestra comunidad, con mayor motivo todav?a, porque los cristianos y cristianas, en esta fiesta, tenemos un gran motivo de esperanza.

La Sant?sima Virgen asunta al cielo es motivo de esperanza para todos nosotros porque -lo defini? como verdad de fe el Papa P?o XII en el a?o 1950- Mar?a comparte ya, en cuerpo y alma, la vida de su Hijo Jes?s, la vida de la resurrecci?n; aquella vida que todos esperamos vivir un d?a tambi?n para siempre.

Mar?a, asunta al cielo, es un punto de referencia y un consuelo para todos nosotros. Ella vive ya aquello que cada creyente y la Iglesia entera y la humanidad anhela: vivir un d?a la vida plena de Dios. Como dice el Concilio Vaticano II, ?finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Se?or como Reina del universo, para ser conformada m?s plenamente a su Hijo, Se?or de los se?ores y vencedor del pecado y de la muerte? (LG 59).

Santa Mar?a antecede con su luz al Pueblo de Dios, que avanza entre pruebas y tribulaciones de todo orden en medio de este mundo y para el que ?la Madre de Jes?s, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegar? a su plenitud en el siglo futuro. Tambi?n en este mundo, hasta que llegue el d?a del Se?or, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como se?al de esperanza cierta y de consuelo? (LG 68).

En este d?a, creo que es oportuno recordar la recomendaci?n que hizo el Concilio Vaticano II: ?Todos los cristianos han de ofrecer insistentes s?plicas a la Madre de Dios y Madre de los hombres, para que ella, que estuvo presente en los comienzos de la Iglesia con sus oraciones, tambi?n ahora en el cielo, exaltada sobre todos los bienaventurados y ?ngeles, en comuni?n con todos los santos, interceda ante su Hijo, hasta el momento en que todos los pueblos, los que se honran con el nombre de cristianos, as? como los que todav?a no conocen a su Salvador, puedan verse finalmente reunidos en paz y concordia en el ?nico Pueblo de Dios? (LG 69).

Puede ayudar mucho, en esta fiesta de la Asunci?n, repasar y rezar la oraci?n de la Salve Regina. Se ha dicho que esta bella plegaria es como el resumen de nuestra vida y de nuestra fe. Es una plegaria realista que no oculta los llantos y las l?grimas. Pero que pone en nuestros labios la fe en que, en este camino, nos acompa?a una ?Madre de misericordia?, que es ?vida, dulzura y esperanza nuestra?.

No nos olvidemos de rezarla hoy y, si es posible, todos los d?as de nuestra peregrinaci?n por este mundo para que al final ?nos muestre a Jes?s?.

+ Josep ?ngel Saiz Meneses.Obispo de Terrassa.

Fuente: Ecclesia


Publicado por javiertortosa @ 2:00  | Enlaces en la Web
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