Viernes, 12 de febrero de 2010

El fuego fue como manda la tradición el gran protagonista de la noche de las lumbres en el municipio de Huércal-Overa que se celebró el pasado lunes y en el que se conmemora el 271 Aniversario del Traslado de la Iglesia Parroquial desde su antiguo emplazamiento en la carretera Nacional hasta su actual emplazamiento en pleno centro del municipio.

La jornada comenzó con el Oficio de la Santa Misa. Tras ella, tuvo lugar la tradicional procesión en la que autoridades locales, eclesiásticas del municipio, y numerosos vecinos portaban velas hicieron el recorrido como se hizo hace 271 años.

Una vez en la Carretera se hizo una parada en el lugar donde estaba la Parroquia y de allí de nuevo hasta la actual Iglesia.

Comienza el encendido de las lumbres. El significado de éstas y de que los vecinos porten velas en el recorrido es que cuando se hizo el traslado de la Iglesia no había luz y los vecinos, en este caso de forma espontánea, fueron encendiendo lumbres al paso del santísimo, así Huércal-Overa conmemora cada 8 de febrero este traslado en lo que ya se ha convertido en una tradición y en parte de su Historia.

Aunque el día no acompañó mucho, ya que hacía mucho frío y la lluvia amenazaba con algunas gotas fueron decenas de vecinos los que no quisieron perder la oportunidad de formar parte de esta tradición.

Una costumbre que ya va un poco más allá de la procesión y del encendido de las lumbres en las glorietas, que es el lugar en el que siempre se han encendido por parte del Consistorio. Ahora los vecinos se reúnen también alrededor de su propia lumbre.

Jóvenes, niños y mayores aprovechan esta oportunidad para pasar un día de convivencia con las familias y amigos, al calor de sus propias lumbres. Las asociaciones de vecinos se juntan en este día en el que se aprovecha para asar algo de carne o embutidos.

Así desde el consistorio se hace entrega a cada una de las asociaciones de vecinos de un jamón y una garrafa de vino como obsequio para la celebración de este día, en el que se encendieron más de veinte lumbres en todo el término municipal que alumbraron de un modo especial el mismo.

Y es que en un día tan frío como el que hizo fueron muchos los que se arrimaron a su lumbre, unos por frío, otros por la buena comida, y otros por el vino. Lo que sí ocurrió es que todos ellos compartieron además risas, alegrías y mucha diversión junto con esa parte de la tradición.

Además de huercalenses hubo también invitados de otros lugares que vinieron con amigos y que disfrutaron de esta celebración propia huercalense que muchos no conocían pero que disfrutaron y piensan volver a repetir sobre todo "por el buen ambiente que ha habido", "por que se pasa un rato con los amigos haciendo algo diferente", y "por que hay que seguir las tradiciones de nuestros pueblos para que no se pierdan y las disfruten nuestros niños".

Fuente: El Almería


Publicado por javiertortosa @ 0:00  | Enlaces en la Web
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