Martes, 17 de marzo de 2009
¿Quieres ser autor del Vía Crucis de Ecclesia Digital?

Escribe tu comentario a una de las estaciones del Vía Crucis. Todas las semanas de Cuaresma Ecclesia Digital ofrece un Vía Crucis. Algunos de sus autores son poetas de primera magnitud, Teresa de Calcuta, Karol Wojtyla, Michel Quoist… Ahora queremos componer un Vía Crucis con los comentarios de los internautas de Ecclesia Digital. Escribe y envíanos, pues, tu comentario. Nuestro director, Jesús de las Heras ya ha escrito la XIV estación. Su texto es el siguiente.

 

XIV ESTACIÓN: JESÚS ES ENTERRADO EN EL SEPULCRO NUEVO DE JOSÉ DE ARIMATEA
En el sepulcro de José Arimatea no acaba nada, todo comienza. 

 

La catorce estación del Vía Crucis tradicional -Jesús es enterrado o Jesús es depositado en el sepulcro- no es la estación de la desolación, de la tristeza, de la derrota, de la muerte. En el sepulcro nuevo de José de Arimatea no acaba nada, no acaba todo. Todo comienza en el sepulcro. Como la vida comienza en el regazo materno, el sepulcro nuevo de José de Arimatea fue el regazo de la Vida con mayúsculas, el regazo de la vida para siempre. Como el grano de trigo que se deposita y se entierra -nunca mejor dicho- en la besana abierta del campo, como ese grano de trigo que es enterrado para luego brotar en espiga de oro, así Jesús es depositado en el sepulcro, es devuelto a la tierra para ser la Espiga de la Vida, el corazón de la tierra. Todo comienza en el sepulcro.

La decimocuarta estación del Vía Crucis es así la estación de la paz, del silencio, de la fecundación, de la vigilia, de la espera, de la esperanza. Todo comienza allí. Todo comienza en el Calvario, donde no solo estaba la cruz sino también, muy cerca el sepulcro.

"Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe", escribió San Pablo. Pero Cristo resucitó de entre los muertos. La tumba quedó vacía y transfigurada. La cruz estalló en luz. El árbol de la cruz floreció y se convirtió para siempre en el árbol de la vida. "·¡Oh cruz, árbol único en nobleza! Jamás el bosque dio mejor tributo...",reza un himno de la Liturgia de la Iglesia. "¡Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección glorificamos! Por el madero ha venido la alegría al mundo entero".

La resurrección de Jesús es -escribió San Agustín de Hipona- el arco de bóveda de nuestra fe y de nuestra esperanza. Por eso, la estación decimocuarta del Vía Crucis es ya la estación de la Pascua, de la gloria, de la resurrección. Pero lo es -cual metáfora de toda la existencia humana y terrena- en prenda, en albor, en promesa, en indicio, en inicio. En albor del alba de la humanidad nueva que es el alba de la Pascua; en el inicio del todo comienza ahora que es la Resurrección.

La decimocuarta estación del Vía Crucis es, pues, tiempo para la plegaria intensa, para la espera confiada y para el compromiso ardiente por transmitir con nuestra vida que todo comenzó en el sepulcro, que todo comienza, es nuevo, es distinto, es hermoso, está cuajado de esperanza, es definitivo con la Pascua.

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Fuente: Ecclesia


Publicado por javiertortosa @ 8:00  | Enlaces en la Web
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