Domingo, 30 de noviembre de 2008

Domingo 30 de noviembre: comienza el tiempo de Adviento, un nuevo Año litúrgico. En este caso, el llamado ciclo litúrgico “B”Image

Con este domingo 30 de noviembre, abrimos tiempo y camino nuevos. Estrenamos, ahora mismo, un año litúrgico; estrenamos el ciclo litúrgico que llamamos “B”. Todo con este Domingo I de Adviento.

 

Como todo lo nuevo y por estrenar, también este comienzo o arranque del nuevo año litúrgico o cristiano nos invita a acogerlo con muchas ganas y con ilusión grande. Nos invita a acogerlo con mucha esperanza. Lo nuevo, como bien sabemos, invita a lo nuevo. El camino nuevo invita a la vida nueva.

 

Las voces y los ecos de la Iglesia, que no son sino las voces y los ecos del Señor mismo, invitan a ponerse en pie y a caminar: “Levántate, Jerusalén. Despierta, vístete de poder...”, nos grita el profeta. Nos invitan a ponernos en camino con ganas y con ilusión, a emprender tareas y compromisos con decisión fresca y renovada.

 

Nuestra condición humana, marcada por la limitación y la fragilidad, experimenta con mucha frecuencia cansancios y fatigas, pequeños o grandes fallos o fracasos, golpes en el cuerpo y también en el alma. Todo eso hunde y marca, todo eso quita frescura e ilusión en la vida...

 

Hacen falta momentos y situaciones en que todo se reponga y todo se renueve. Hacen falta, en la vida, momentos y motivos para empezar de nuevo. De otra forma, quedaríamos como asfixiados o muertos. Este momento y circunstancia, la llegada del Adviento, como tiempo de preparación para el encuentro con el Señor, pueden ser el momento y la circunstancia oportunos.

 

Así lo queremos acoger: como tiempo de gracia y de renovación; como tiempo para renovarnos y renovar nuestros ambientes; como tiempo nuevo y tiempo de esperanza.

Pedro Moreno Magro

Director de El Eco de Sigüenza-Guadalajara
Fuente: Ecclesia


Publicado por javiertortosa @ 0:00  | Enlaces en la Web
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