S?bado, 05 de diciembre de 2009

Es una persona que tiene los ojos limpios, muy despiertos porque admira, disculpa, está lleno de ternura y comprensión.
Acércate a Belén a mirar y a asombrarte.
Tiene también unos oídos afinados, muy abiertos,
porque escucha con atención, es sensible a la acogida, los gritos de fiesta y los gritos del llanto.
Acércate a Belén a escuchar.
Es una persona que tiene las manos abiertas, vacías, para acariciar y acercarse con respeto como ofrecimiento de su ayuda.
Manos disponibles y serviciales.
Acércate a Belén a tocar el cuerpo y la debilidad de un niño.
Es una persona con la boca abierta para cantar y admirarse,
sus palabras son de aliento y de perdón.
Y cuando la queja, la dureza y el insulto existen pone chispitas de sonrisa.
Acércate a Belén a cantar y bailar de alegría.
Es una persona con unos pies capaces de acercase y detenerse
junto al otro, y otra. Unos pies que buscan, se esfuerzan lo intentan y se cansan,
Acércate a Belén, admira y contempla.
Es una persona con un corazón de sentimientos.
Un corazón vulnerable, frágil donde no cabe la indiferencia o el pasar.
Un corazón que sabe que los latidos de su sangre necesitan la fuerza de la presencia.
Acércate a Belén a dejarte querer.

Fuente: Santiago Moranchel, para Ecclesia


Publicado por javiertortosa @ 0:00  | Articulos en Farol
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